En Roma con Cortázar y Poe, DolceVita.

En la década de 1950-60 Italia estaba viviendo una renovación cultural. Tras los años de posguerra, llegaba el desarrollo económico y las influencias de EE.UU. Estrellas de cine llegaban a Roma para rodar películas. La coca-cola, el rock, la vida alegre, los paparazzis, empezaban a estar de moda. La gente quería ser como las estrellas de cine. Este cambio social lo reflejó Fellini en la Dolce Vita (1960), película inmortal del cine. Tachada en su momento de inmoral, fue un símbolo de un estilo de vida mundano y de excesos, frente a la moral católica vigente. También Fellini dirige junto con Roger Vadim, Louis Malle y con actores tan famosos como ellos las Historias Extraordinarias (1968) de E. Allan Poe.  Una película en la que las fatalidades van de menos a más.

En el año 1953, Julio Cortázar se fue a Roma (Italia) para traducir la obra escrita de Edgar Allan Poe (1809-1849). Y después de nueve meses de viaje, regresó a París con casi dos mil páginas de traducción. El idilio del autor de Rayuela con Poe, ya venía de lejos en sus lecturas de niño a los 9 años.

Cortázar se alojó en una hostal al lado de la central de transportes Termini, desde la cual podía visitar fácilmente la ciudad eterna. La idea era viajar con Vespa por Italia y mezclar trabajo con placer, acompañado por Aurora Bernárdez. Buena idea, hasta que la obra compleja de Poe empezó a ponerlo a prueba. En un viaje con la Vespa, se cayó y se rompió una pierna. Luego intentaron viajar con autoestop, pero no funcionó.

A los cuatro meses de su estancia en Roma, la traducción de Poe entra en lo que un mal escritor llamaría el período crucial. No lleva la cuenta, pero las notas se amontonan vertiginosamente sobre la mesa. El poeta romántico, escritor gótico y policíaco de Baltimore, también escribía cuentos de terror y su extensa obra se apoderaba de Cortázar. Traducía unas 10 hojas al día de unas 2000 estimadas.

La obra estuvo preparada en 1956, cuando apareció en la editorial de la Universidad de Puerto Rico en colaboración con la Revista de Occidente. Durante ese tiempo, Cortázar retomó la escritura y viajó a Argentina, Uruguay o la India. En mayo de 1957, en carta al escritor Jean Bernabé, le contó que «los libros me llegaron cuando ya ni me acordaba de todo el trabajo que me había dado esa traducción».

Como dijo el Cuervo del famoso poema de Poe : 

 «Nunca más» (Nevermore)

 

Más información:

La Dolce Vita

Poema El Cuervo, Allan Poe

La obra de Poe

Viajar a Baltimore

Cortazar y un tal Poe

Critica Historias Extraordinarias

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