Un viaje por la Menorca Prehistórica

Museo Ciutadella. Menorca

El nombre de esta cultura proviene de un tipo de construcción con piedra que es conocido como talayot, un tipo de torre que servía para defender y vigilar los poblados. Más de 300 talayotes fueron construidos durante el periodo señalado y aún podemos encontrar algunos en buen estado de conservación, como los de Torelló o Cornia Nou. También podemos ver buenos ejemplos en el recinto histórico del poblado talayótico de Trepucó. Allí se levantan dos talayotes junto a diferentes fragmentos de la antigua muralla, restos de algunas viviendas y el recinto de la taula. Se cree que durante la Segunda Guerra Púnica, el poblado sufrió una violenta destrucción y sus habitantes tuvieron que huir de forma repentina, lo que ha permitido conservar numerosos objetos cotidianos en buen estado de conservación que, actualmente, se encuentran expuestos en el Museo de Menorca.

Otra visita obligada, en este viaje a nuestro más remoto pasado, es Torre d’en Galmés, el poblado prehistórico más importante de Baleares. En su época de mayor apogeo llegó a albergar una población de unas 900 personas. Se sitúa en una zona elevada, lo que le permitía controlar toda la isla a través de tres talayotes de forma estratégica y hoy nos ofrece una de las mejores vistas de la costa sur de Menorca. Junto a las mencionadas torres de vigilancia, encontraremos una taula, varias casas, una sala hipóstila, que pudo servir como almacén, y un interesante sistema de recogida de agua, que contaba con varias cisternas decantadoras que filtraban el agua mediante piedras. Antes de realizar la visita al poblado es recomendable pasar por el Centro de Interpretación aledaño y ver el video explicativo, de unos diez minutos, que nos servirá para entender la importancia del poblado y el contexto histórico de la cultura talayótica.

Las taulas que podemos encontrar en varios antiguos poblados talayóticos eran unas construcciones funerarias, únicas en el mundo, que junto a las navetas representan a la perfección este periodo histórico. Una de ellas, la Naveta des Tudons, es considerada el monumento más antiguo de Europa y es el más conocido de Menorca. Usada entre los años 1.200 y 750 a. C. fue una tumba colectiva y los investigadores han hallado restos de, al menos, cien personas junto a sus objetos personales: pulseras de bronce, botones de hueso, cerámica, etc. Situada muy cerca de Ciudadela, actualmente se encuentra restaurada y es posible realizar visitas turísticas.

Necrópolis de Cala Morell. Menorca

Otro de los yacimientos funerarios más destacado es la Necrópolis de Cala Morell, la más grande y espectacular de aquellas que podemos encontrar en la isla. Se compone de catorce cuevas excavadas en la roca, que se pueden visitar de forma gratuita. Las más antiguas disponen de una planta circular, techo semiesférico y son más pequeñas. Las más grandes son posteriores cronológicamente e imitan casas circulares de la época post-talayótica (650 – 123 a. C.) con espacios separados por columnas y diferentes desniveles.

Otros poblados que también merecen una visita son Torralba d’en Salord y Talatí de Dalt. El primero fue habitado entre el año 1.000 a.C. y la época romana, y se calcula que en él vivieron hasta 500 personas. La taula de Torralba, con sus cinco metros de altura, es su punto más espectacular y representativo. Pero también podemos observar dos talayotes, una casa pretalayótica, varios silos, una cantera de marés, varias tumbas y un tramo de muralla junto a algunas viviendas de épocas posteriores.

Por su parte, en Talatí de Dalt, cerca de Mahón, localizamos uno de los enclaves mejor documentados en donde los visitantes pueden aprender más sobre esta época. Junto con la entrada, recibiremos un folleto en el que se explica cada una de las partes del poblado y sus funciones. En él, encontraremos un gran talayot, el recinto de la taula, algunas cuevas naturales que fueron utilizadas como lugar de enterramiento y diferentes viviendas.

No está claro cómo fue el final de la cultura talayótica, aunque la principal teoría es que el auge de la vecina ciudad púnica de Ebussus (hoy Ibiza), se expandió al resto de islas baleares. En el último cuarto del milenio, la competencia en el Mediterráneo entre Cartago y Roma y las diferentes guerras púnicas, también impactó en el desarrollo de las actuales islas Baleares y esa influencia derivó en lo que se llamó cultura Baleárica o Postalayótica.

 

Fuente: http://especiales.publico.es/es/illes-balears-paraiso-de-tranquilidad/un-viaje-por-la-menorca-prehistorica

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