Apostando en el circo de Mérida IV. El foro.

A la mañana siguiente, Tercia habló con su padre Julio Salvius y se dirigió al almacén de Marco. Quería que le contara lo que sabía de Casio y todo lo referente al pedido de galum.

Caminado por el foro de Mérida, escuchaban las opiniones de los ciudadanos.

Muchedumbre del foro: -otro caso perdido, muere un Patricio y tiene que pagarlo un plebeyo.

-Porqué la legión, no se encarga de las casas de apuestas. Ahí están todos los ladrones de esta ciudad. Y no le tienen miedo a nadie…

-Cayo siempre volvía a su pueblo antes del anochecer. Los caminos son peligrosos de noche. -Si ese no sabe ni lo que es el dinero. Vive en la casa de campo con su familia.

Camino al almacén de Marco, Tercia le contó a su padre que la flor que tenía en la mano Cayo al morir, se le había caído a Dafne de madrugada. Julio le dijo que esa prueba era fácil de rebatir y que la opinión de una esclava, no podía ser tenida en cuenta.

Mientras tanto, Claudio hacia vida política y hablando con el magistrado le exigía mano dura con los crímenes.

Claudio: -Sr. Magistrado, esta ciudad se creó para el descanso y disfrute de las legiones que han dado gloria a Roma (guerras cántabrasLegio V Alaudae y Legio X Gemina). Sin justicia, perderá nombre y fama.

Magistrado: será un juicio justo. Casio es conocido en la ciudad, y en el foro la población lo defiende. Tenemos que demostrar que somos un pueblo civilizado. Todavía hay mucha población campesina que recela de nosotros. Y Casio es de esa gente. Un criador de caballos valorado por muchos ciudadanos.

Claudio: las pruebas son sólidas. Dos Patricios, los vieron discutir por las apuestas. No me gustaría tener que informar de cierta indulgencia con las leyes Romanas al Emperador.(Dijo con un tono muy seguro)

Pero como soy magnánimo, lo quiero en galeras. Es joven y hay que sacarle partido. Se reía con voz bronca. Así el pueblo verá que le damos una oportunidad.

Magistrado: no sólo eres una gran centurión Claudio, sino también un hombre con sentido por la justicia. Ahora falta que su familia pida esa pena por la muerte.

Era la hora de la comida y los esclavos preparaban las viandas. Carne de caza, vino y alguna fruta. También torta de trigo. Claudio le contaba a Tercia su plan con Casio. –Querida Tercia, pronto tu estimado Cayo será honrado con el castigo de su verdugo. Así podremos centramos en el banquete de nuestra boda. Deseo poder llamarte por tu precioso nombre. Me dejarías ahora… (dijo con voz tierna).

Tercia: me gustaría, pero no me parece apropiado todavía (dijo con cierto rubor). -Te ha contado mi padre, lo de la flor de Cayo. Era de Dafne.

Claudio: si Tercia, es una prueba que no tiene valor. Además que hace una esclava con adornos de dama. (dijo enfadado…). He tenido que arreglarla como lo que es. Casio irá a galeras y tendrá su oportunidad.

Julio: Claudio, esta familia tiene su posición y sus esclavos también tienen su estilo.

En eso Dafne, entró por la puerta a servir el vino. Le habían cortado el pelo por la nuca y lo llevaba suelto, sin ningún adorno. La túnica era blanca. Como una esclava típica.

Tercia miró desafiante a Claudio y le dijo.-Para ti siempre seré Tercia, se levantó y se excusó para irse a su cuarto sin comer.

La madre de Tercia, le dijo que se sentará y comiera con ellos. No izo caso.

Julio Salvius:- perdona Claudio las insolencias de mi hija, es muy joven y no controla su temperamento. Tiene una gran educación artística y sabe como administrar una casa. Luego se le pasará el enfado. Y es muy dulce. Reconoce sus errores.

Claudio: vengo del frente de guerra y quería estar unos días felices con mi prometida. Sabes Julio, esos contratos de obra pública que tenemos pendientes para mejorar el acueducto dependen de esta boda. El Emperador quiere que sea un hombre ejemplar. Habla con tu hija y que se porte como una dama. Lo es, pero no conmigo. Puedo hacer algo mas por ella, dijo con desaprobación.

Julio: te sugiero que Casio cumpla su pena como esclavo, y corra en el circo con la cuadriga. Eso alegrará a Tercia. Dice que los caballos han mejorado mucho con su presencia.

Claudio. Esclava Dafne, dice que pagaron mucho por ti. Dinos una de tus frases griegas.

Dafne: “Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.” de Aristóteles señor.

Claudio, bien dicho Dafne, eso le pasó a Casio. Sus deseos lo condenaron

 

 

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